Resumen
En este artículo editorial, el autor argumenta su disenso con la propuesta de recategorizar los trastornos de ansiedad y depresión en un nuevo grupo más abarcativo que se denominaría cotimia, menciona algunos de los progresos de la industria farmacéutica y las ventajas de las categorizaciones clínicas en función de las diferentes respuestas a los distintos tratamientos;así como algunas de las dificultades que predisponen a los médicos a estar más permeables a la propaganda de la industria,muchas veces tendenciosa y sin fuerte respaldo científico.