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Evidencia orientada al paciente
Publicado: 2026-08-24

Magnesio para el manejo del insomnio en adultos mayores

Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria, Hospital Italiano de Buenos Aires
Magnesio Anciano Insomnio Calidad del Sueño

Resumen

La suplementación con magnesio es promocionada publicitariamente  para el tratamiento del insomnio, aunque la evidencia que respalda su eficacia permanece incierta. A partir de la consulta de una paciente de 72 años, la autora revisó la evidencia sobre la efectividad y seguridad de este mineral en los trastornos del sueño. Los hallazgos sugieren un beneficio modesto, reflejado en una reducción de 17 minutos en el tiempo para conciliar el sueño en comparación con el placebo y mejoras subjetivas en la calidad del descanso. Sin embargo, la certeza de la evidencia es baja a muy baja debido a deficiencias metodológicas, alto riesgo de sesgo y la falta de comparaciones con tratamientos activos convencionales. Dado su bajo costo y excelente perfil de seguridad, la suplementación podría representar una opción válida para aplicar una estrategia de decisión compartida, siempre que se desmitifiquen las falsas expectativas publicitarias y se prioricen las medidas de higiene del sueño.

Escenario clínico

Una paciente de 72 años, jubilada, que convive con su esposo y mantiene su funcionalidad conservada, consulta con su médica de cabecera debido a que ha experimentado dificultades tanto para conciliar como para mantener el sueño durante la noche. A pesar de haber implementado diversas medidas de higiene del sueño, no ha obtenido un éxito significativo y no desea iniciar farmacoterapia convencional debido a preferencias personales. Durante la entrevista, comenta que ha visto publicidades televisivas sobre suplementos nutricionales y manifiesta curiosidad por el uso de magnesio, una opción que sus compañeras de gimnasio también le han recomendado. Ante esta inquietud y respetando el deseo de la paciente de evitar psicofármacos, la médica se plantea si la suplementación con magnesio representa una alternativa segura y eficaz para el manejo de su insomnio.

Pregunta que generó el caso

En adultos mayores con insomnio, la suplementación con magnesio ¿mejora los síntomas del insomnio en comparación con el placebo?

Estrategia de búsqueda

Fue realizada una búsqueda en PubMed hasta junio de 2026 utilizando los términos libres (“insomnia” [Title/Abstract]) AND (“magnesium” [Title/Abstract]). Luego fueron aplicados filtros para restringir los registros a revisiones sistemáticas, metanálisis y ensayos clínicos publicados durante los últimos diez años.

Algunos datos acerca del insomnio en adultos mayores

El insomnio crónico constituye un problema de salud prevalente que afecta a alrededor del 20% de la población, impacta negativamente en el funcionamiento diurno, la calidad de vida y genera costos significativos en atención médica a nivel mundial1. Representa una problemática particularmente crítica en los adultos mayores, donde sus consecuencias trascienden la simple falta de descanso, ya que quienes padecen insomnio crónico presentan mayor riesgo de deterioro cognitivo acelerado, disminución de la función inmunológica y aumento en la incidencia de caídas nocturnas1. Además, ha sido documentada una asociación significativa entre los trastornos del sueño y el desarrollo o empeoramiento de condiciones crónicas como la hipertensión arterial, la diabetes tipo 2 y las enfermedades cardiovasculares. La calidad del sueño deficiente también está vinculada con mayor dependencia funcional, aislamiento social y deterioro en la salud mental, incluyendo depresión y ansiedad2.

La sintomatología característica incluye dificultades para iniciar o mantener el sueño, además de la percepción subjetiva de descanso insuficiente y síntomas diurnos (somnolencia, cansancio, falta de concentración). El abordaje terapéutico convencional se centra de manera principal en las pautas de higiene del sueño, y las terapias farmacológicas incluyen las benzodiacepinas y los hipnóticos no benzodiacepínicos3. Sin embargo, debido al elevado riesgo de efectos adversos asociados al uso prolongado de psicofármacos en la población anciana —tales como sedación residual, mayor riesgo de caídas y dependencia—4, tanto los criterios clínicos de prescripción segura5 como los propios pacientes han impulsado la búsqueda de alternativas terapéuticas no farmacológicas o compuestos naturales con mejores perfiles de toxicidad6. Si bien la terapia cognitivo-conductual en la literatura médica es considerada el tratamiento de primera línea, en la práctica no está disponible para la mayoría de las personas. El magnesio se presenta como una opción a la que las personas acceden con facilidad por su bajo costo y amplia disponibilidad en farmacias como suplemento dietario de venta libre.

Resumen de la evidencia

Para responder a la pregunta del caso clínico, fueron preseleccionados cuatro artículos que representan la mejor evidencia disponible hasta la fecha: dos revisiones sistemáticas y dos ensayos clínicos aleatorizados (ECA) independientes publicados con posterioridad. La Tabla 1 describe en forma comparativa las características de estos cuatro registros. Sin embargo, tras un riguroso análisis de elegibilidad respecto a la población de interés (adultos mayores con insomnio), la síntesis de la efectividad clínica en este EOP se restringió a los datos provenientes de la revisión sistemática y metanálisis de Mah & Pitre (2021)7, debido a que la revisión de Rawji et al. (2024)8 no añadía ningún estudio primario adicional en la población de adultos mayores con insomnio. Por otro lado, si bien los ensayos de Schuster et al. (2025)9 y Hausenblas et al. (2024)10 son cronológicamente más nuevos, estaban enfocados en población adulta joven (entre 18 y 65 años).

Alcance de la evidencia y comparaciones disponibles

La base de la evidencia sobre el magnesio en adultos mayores se reduce a los tres ECA agrupados por Mah & Pitre (2021)7: Abbasi et al. (2012)11, Held et al. (2002)12 y Nielsen et al. (2010)13, con un total de 151 participantes de edad avanzada. Estos tres ensayos evaluaron el uso de magnesio frente a placebo, con una amplia variabilidad en las formulaciones y dosis evaluadas (que oscilaron entre 320 mg de citrato de magnesio y hasta 729 mg de óxido de magnesio). En la actualidad, no disponemos de ensayos clínicos que comparen la suplementación con magnesio frente a los tratamientos farmacológicos activos de primera línea para el insomnio (como el zolpidem o las benzodiacepinas).

Característica Mah & Pitre (2021) 7 Rawji et al. (2024) 8 Schuster et al. (2025) 9 Hausenblas et al. (2024) 10
Diseño Revisión sistemática y metanálisis de ECA Revisión sistemática de estudios experimentales y observacionales ECA, doble ciego, controlado por placebo ECA, doble ciego, controlado por placebo
Población Adultos mayores con diagnóstico de insomnio Pacientes con trastornos de ansiedad o del sueño (múltiples edades) Adultos sanos con mala calidad del sueño autoreportada Adultos sanos con mala calidad del sueño autoreportada
Intervención Magnesio oral (cualquier dosis o formulación) Magnesio oral (≥ 50 mg o ≥ 12,5% de la ingesta diaria recomendada) Suplementación con glicinato de magnesio (320 mg o 160 mg diarios) Suplementación con L-treonato de magnesio oral (dos comprimidos de 500 mg diarios)
Comparador Placebo o ningún tratamiento Placebo o ausencia de intervención Placebo de apariencia idéntica Placebo de apariencia idéntica
Tamaño muestral 3 ECA (Total: 151 participantes) 15 estudios (8 evaluaron específicamente el sueño) 120 participantes 80 participantes
Seguimiento 20 días a 8 semanas 5 días a 10 semanas 4 semanas 3 semanas
Desenlaces Latencia, tiempo total y eficiencia del sueño, y calidad subjetiva del sueño (PSQI) Calidad del sueño (PSQI, ISI, polisomnografía, actigrafía), niveles de ansiedad y efectos adversos Escalas subjetivas de calidad del sueño (ISI, SQS), fatiga y somnolencia diurna Escalas subjetivas de calidad del sueño (ISI, LSEQ, RSQ), estados de ánimo, eventos adversos
Financiamiento Sin financiamiento específico Sin apoyo financiero institucional Financiado parcialmente por fondos de investigación en salud nutricional Financiado por AIDP Inc., EE.UU.
Conflictos de interés Los autores no declaran conflictos de interés Los autores no declaran conflictos de interés Algunos autores declararon consultorías previas con empresas de suplementos Los autores no declaran conflictos de interés
Table 1. Características principales de la evidencia identificada y evaluada. Abreviaturas: ECA: ensayo clínico aleatorizado; ISI: Insomnia Severity Index, que puntúa de 0 a 28 puntos considerando insomnio clínico a partir de 15 puntos; LSEQ: Leeds Sleep Evaluation Questionnaire, que evalúa cuatro categorías de sueño y comportamiento matutino mediante una escala visual analógica donde puntuaciones más altas indican mejoría; PSQI: Pittsburgh Sleep Quality Index, tiene un rango de 0 a 21 puntos donde valores superiores a 5 indican mala calidad de sueño; RSQ: Restorative Sleep Questionnaire, que mide la calidad reparadora del sueño entre 0 y 100 puntos,considerando puntajes inferiores a 50 como un sueño no reparador; SQS: Single-Item Sleep Quality Scale, con puntaje entre 1 y 10, valores iguales o superiores a 6 reflejan un sueño satisfactorio.

Característica Nielsen et al. (2010) 13 Held et al. (2002) 12 Abbasi et al. (2012) 11
Diseño ECA, doble ciego ECA cruzado (crossover), controlado con placebo ECA, doble ciego, controlado con placebo (8 semanas)
Seguimiento 7 semanas en total (1 semana basal, 5 semanas de intervención activa, 1 semana de evaluación final) 2 períodos de 20 días separados por un período de lavado (washout) de 2 semanas 8 semanas de intervención continua
Tamaño muestral 100 adultos (22 hombres, 78 mujeres); 96 completaron el estudio 12 voluntarios sanos (6 hombres, 6 mujeres) 46 adultos mayores (23 magnesio, 23 placebo)
Edad de los participantes 59 ± 8 años (rango 51 a 85) 68,3 ± 5,7 años (rango 60 a 80) 65,2 ± 6,3 años (magnesio) y 64,3 ± 6,9 años (placebo)
Criterio de inclusión Mala calidad del sueño confirmada por una puntuación en el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI) > 5 Personas mayores sanas sin trastornos del sueño Diagnóstico de insomnio primario (según criterios del DSM-IV: dificultad para conciliar el sueño, despertar temprano o sentimiento de sueño no reparador)
Criterios de exclusión Consumo regular de suplementos de magnesio o fármacos para el sueño (últimos 3 meses); diagnóstico de apnea del sueño o síndrome de piernas inquietas; diabetes descontrolada, enfermedad renal, hepática, cáncer, trastornos psiquiátricos mayores o abuso de alcohol Evidencia polisomnográfica de trastornos del sueño (apnea con índice de desaturación > 5/h, movimientos periódicos de piernas con índice > 5/h); demencia o depresión severa; uso de psicofármacos Trastornos del sueño secundarios a condiciones médicas, psiquiátricas o abuso de sustancias; enfermedades hepáticas o renales graves; uso de suplementos de magnesio o sedantes
Intervención 320 mg/día de magnesio elemental en forma de citrato de magnesio Dosis escalonadas de clorhidrato de aspartato de magnesio en tabletas efervescentes: 10 mmol (días 1 a 3), 20 mmol (días 4 a 6) y 30 mmol (días 7 a 20) 500 mg/día de magnesio elemental en forma de tabletas de óxido de magnesio (2 tabletas de 250 mg)
Comparación Cápsulas idénticas de citrato de sodio (placebo) Tabletas efervescentes idénticas de placebo Tabletass idénticas de placebo (almidón)
Resultados en el sueño El puntaje global de PSQI mejoró en ambos grupos por igual (atribuido a un posible efecto placebo) Incremento significativo en el sueño de ondas lentas, la potencia delta y la potencia sigma en el electroencefalograma. Reducción del tiempo despierto Incremento en la eficiencia del sueño, tiempo de sueño subjetivo; reducción del ISI y de la latencia de inicio del sueño
Resultados bioquímicos Disminución de la proteína C-reactiva en sujetos con inflamación crónica basal (>2,0 mg/L). Incremento de magnesio sérico solo en deficientes Disminución del cortisol nocturno en la primera mitad de la noche; incremento de renina y aldosterona plasmáticas Incremento de renina y melatonina séricas; disminución del cortisol sérico
Fuente de financiamiento Fondos públicos de investigación (Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de los EE. UU.) Fondos institucionales de investigación clínica (Max Planck Institute of Psychiatry, Alemania) Facultad de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Ciencias Médicas de Shahid Beheshti (Teherán, Irán)
Conflictos de interés Los autores declararon no tener conflictos de interés en relación con este estudio Los autores declararon no tener conflictos de interés en relación con este estudio Los autores declararon no tener conflictos de interés en relación con este estudio
Table 2. Características principales de los ensayos clínicos que evaluaron los efectos de la suplementación con magnesio en adultos mayores, sintetizados en la revisión de Mah & Pitre (2021)7 Abreviaturas: ECA: ensayo clínico aleatorizado; ISI: Insomnia Severity Index, que puntúa de 0 a 28 puntos considerando insomnio clínico a partir de 15 puntos; PSQI: Pittsburgh Sleep Quality Index, tiene un rango de 0 a 21 puntos donde valores superiores a 5 indican mala calidad de sueño

¿Qué sabemos sobre la efectividad del magnesio para mejorar los parámetros del sueño en los adultos mayores?

Los hallazgos de la revisión de Mah & Pitre7 sugieren beneficios modestos en variables específicas:

  • Una reducción de 17,36 minutos (IC 95% −27,27 a −7,44) en la latencia de inicio del sueño (el tiempo que tarda el paciente en quedarse dormido).
  • Una prolongación promedio de 16,06 minutos en el tiempo total de sueño en comparación con el grupo placebo, aunque este resultado no fue concluyente.

Se observaron mejoras subjetivas en las escalas de autoreporte de calidad del sueño; sin embargo, los puntajes en las escalas utilizadas mejoraron tanto en el grupo magnesio como en el placebo, por lo que este resultado no es concluyente.

¿Qué sabemos sobre la seguridad del magnesio?

En todos los ensayos evaluados, los eventos adversos fueron catalogados como leves, infrecuentes y transitorios, siendo los efectos secundarios más frecuentes las deposiciones blandas o la diarrea leve.

Confianza en la evidencia

La certeza de la evidencia disponible es baja a muy baja según los criterios GRADE. Los estudios primarios presentaron limitaciones metodológicas que afectan su validez interna: ninguno detalló con claridad los procesos de aleatorización, ocultamiento de la asignación o el mantenimiento del doble ciego, lo que llevó a catalogar a la mayoría de ellos con un alto riesgo de sesgo. Asimismo, la heterogeneidad en las dosis y formulaciones de magnesio (óxido, aspartato, citrato), así como la falta de seguimiento a largo plazo, debilitan la solidez de las conclusiones.

Otro aspecto fundamental a considerar es la relevancia clínica de la magnitud del beneficio en la latencia del sueño. A pesar de que la evidencia cuantitativa valida un acortamiento promedio de 17 minutos en el tiempo de conciliación del sueño, no hay datos que respalden que esta modificación se acompañe de beneficios perceptibles y relevantes para los pacientes en términos de calidad de sueño y funcionamiento diurno)14.

Implicancias clínicas para el caso presentado

Volviendo a nuestra paciente de 72 años, nos encontramos ante una mujer autoválida que manifiesta insomnio que afecta su calidad de vida. Si bien rechaza recibir farmacoterapia alopática tradicional, se muestra permeable y motivada a probar suplementos naturales. La evidencia científica actual no permite realizar una recomendación médica firme sobre el uso de suplementos de magnesio oral para tratar el insomnio crónico. No obstante, dadas las preferencias explícitas de la paciente, el bajo costo del compuesto y su perfil de efectos adversos favorable, la médica de cabecera puede optar por una estrategia de decisión compartida.

En ese caso, sería prudente desmitificar las promesas muchas veces exageradas de los anuncios publicitarios y explicar las limitaciones reales de los estudios disponibles. Al mismo tiempo, se puede pactar un ensayo terapéutico limitado en el tiempo (por ejemplo, de cuatro a seis semanas) utilizando formulaciones estándar y supeditado a la tolerancia gastrointestinal de la paciente, ofreciendo seguimiento y la posibilidad de evaluar, de ser necesario, otras opciones terapéuticas, que pueden incluir desde la higiene del sueño hasta el uso de melatonina y de drogas con diferentes perfiles (benzodiacepina, drogas Z, antidepresivos, neurolépticos, anticonvulsivantes).

Recibido el 22/02/2026, aceptado el 20/08/2026 y publicado el 24/08/2026

Referencias

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2. Carvalho DZ, Kolla BP, McCarter SJ, et al. Associations of chronic insomnia, longitudinal cognitive outcomes, amyloid-PET, and white matter changes in cognitively normal older adults. Neurology [Internet]. 2025 [cited 20 ago 2026];205(3):e214155. doi:10.1212/WNL.0000000000214155 PMID: 40929630

3. López de Castro F, Fernández Rodríguez O, Mareque Ortega MA, et al. Abordaje terapéutico del insomnio. SEMERGEN - Medicina de Familia [Internet]. 2012 [cited 20 ago 2026]; 38(4): 233-240. doi: 10.1016/j.semerg.2011.11.003

4. Scharner V, Hasieber L, Sönnichsen A, Mann E. Efficacy and safety of Z-substances in the management of insomnia in older adults: a systematic review for the development of recommendations to reduce potentially inappropriate prescribing. BMC Geriatr [Internet]. 2022 [cited 20 ago 2026];22(1):87. doi: 10.1186/s12877-022-02757-6 PMID: 35100976

5. By the 2023 American Geriatrics Society Beers Criteria® Update Expert Panel. American Geriatrics Society 2023 updated AGS Beers Criteria® for potentially inappropriate medication use in older adults. J Am Geriatr Soc [Internet]. 2023 [cited 20 ago 2026];71(7):2052-2081. doi: 10.1111/jgs.18372 PMID: 37139824

6. Organización Mundial de la Salud. Medicina tradicional: preguntas y respuestas [Internet]. Ginebra: OMS; 2023 [cited 22 Jun 2026]. Available from::https://www.who.int/es/news-room/questions-and-answers/item/traditional-medicine

7. Mah J, Pitre T. Oral magnesium supplementation for insomnia in older adults: a Systematic Review & Meta-Analysis. BMC Complement Med Ther [Internet]. 2021 [cited 20 ago 2026];21(1):125. doi: 10.1186/s12906-021-03297-z PMID: 338653768

8. Rawji A, Peltier MR, Mourtzanakis K, et al. Examining the Effects of Supplemental Magnesium on Self-Reported Anxiety and Sleep Quality: A Systematic Review. Cureus [Internet]. 2024 [cited 20 ago 2026];16(4):e59317. doi: 10.7759/cureus.59317 PMID: 38817505

9. Schuster J, Cycelskij I, Lopresti A, et al. Magnesium Bisglycinate Supplementation in Healthy Adults Reporting Poor Sleep: A Randomized, Placebo-Controlled Trial. Nat Sci Sleep [Internet]. 2025 [cited 20 ago 2026];17:2027-2040. doi: 10.2147/NSS.S524348 PMID: 40918053

10. Hausenblas HA, Lynch T, Hooper S, et al. Magnesium-L-threonate improves sleep quality and daytime functioning in adults with self-reported sleep problems: A randomized controlled trial. Sleep Med X [Internet]. 2024 Aug 17;8:100121. doi: 10.1016/j.sleepx.2024.100121 PMID: 39252819

11. Abbasi B, Kimiagar M, Sadeghniiat K, et al. The effect of magnesium supplementation on primary insomnia in elderly: a doubleblind placebo-controlled clinical trial. J Res Med Sci [Internet]. 2012 [cited 20 ago 2026];17(12):1161–9. PMID: 23853635

12. Held K, Antonijevic IA, Künzel H, et al. Oral Mg(2+) supplementation reverses age-related neuroendocrine and sleep EEG changes in humans. Pharmacopsychiatry [Internet]. 2002 [cited 20 ago 2026];35(4):135–43. doi: 10.1055/s-2002-33195 PMID: 12163983

13. Nielsen FH, Johnson LK, Zeng H. Magnesium supplementation improves indicators of low magnesium status and inflammatory stress in adults older than 51 years with poor quality sleep. Magnes Res [Internet]. 2010 [cited 20 ago 2026];23(4):158-68. doi: 10.1684/mrh.2010.0220 PMID: 21199787

14. Qin Z, Zhu Y, Shi DD, et al. The gap between statistical and clinical significance: time to pay attention to clinical relevance in patient-reported outcome measures of insomnia. BMC Med Res Methodol [Internet]. 2024 [cited 20 ago 2026];24(1):177. doi: 10.1186/s12874-024-02297-0 PMID: 39118002

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Este artículo no contó con fuentes de financiamiento específicas. La autora declaró no poseer conflictos de interés.

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Artículo evaluado por pares externos.

Imagen de portada

Creada por el equipo editorial mediante inteligencia artificial utilizando el Modelo Gemini 3 Flash Image (Google).

Cómo citar

Benjaminsen, I. A. (2026). Magnesio para el manejo del insomnio en adultos mayores. Evidencia Actualizacion En La práctica Ambulatoria, 29(3), e007210. https://doi.org/10.51987/evidencia.v29i3.7210